jueves, 17 de septiembre de 2015

Lo confieso.

Hoy vengo a decirte que he pecado
Que a mi mente he dejado por las pasiones embaucarse,
Que he corrompido mi alma con un fuego que ha incendiado
Mi vida para siempre y que de mil nombres suele llamarse.

Hoy vengo a decirte que he cambiado,
Que ya no soy aquel niño que soñaba despierto,
Pues un monstruo oculto en mi interior ha despertado
Destruyendo lo que pretendí ser y mostrando lo que realmente es cierto.

Pues si por decir quedase satisfecho, habría de confesar un sentimiento
En el que mi alma se eclipsa y mi respiración aguarda cual preso enjaulado,
A la espera de escuchar el eco de una confesión gritada a los cuatro vientos
Que suspirando exclama: “Lo confieso, estoy enamorado”.

Repitiendo, lo confieso, la pasión me ha conquistado
Y he dejado a mi alma rendirse ante la ilusión y el desenfreno,
Reinando en mi interior la fantasía propia de un corazón lleno
De valentía y que exclama: “Lo confieso, estoy enamorado”.

Es la verdad, he pecado, pues largo tiempo he mantenido prisionero
Un sentimiento que ahora en paz respira libre de cuartel,
Que vive libre de reglas y que se expone más allá del papel
Convirtiendo la fantasía en un cuento de amor verdadero.

Pues he cambiado y lo confieso,

Te quiero.

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