viernes, 14 de agosto de 2015

Me niego


Me niego a dejarme una sola palabra, perdida
Y olvidada en un mar de lágrimas, mi amor.
Huérfana de un padre Coraje y de una madre Ilusión
Que, ausentes y a la deriva, vagabundean en callejones sin salida.
Quedándome melancólico, perdido y buscando la senda de una vida anterior
Que, lejos de ser perfecta, latía viva en una humilde y mágica perfección.

Me niego a dejarme atrás una sola caricia, pretendida
Y desterrada por una mente errante en el devenir, que confiesa,
Siendo temerosa ante el turbio destino presente en el futuro,
Que anhela volver a ser el capitán de su barco, de su alma y de su vida,
Siendo tú la cura milagrosa de las heridas y mi eterna promesa,
A la cual prometí, sin dudarlo siquiera, que viviría por dar luz a este mundo oscuro.

Ya lo he dicho, “me niego”, pues estoy harto de pretender y no ser
Creando en mi mente espejismos, sueños y pesadillas, entre el mañana y el ayer,
Sin dejarme apreciar quien soy, cegándome en quien quiero ser,
En vez de soltar amarras, respirar aire fresco y al fin en mi poder creer.

Digamos, en otras palabras, que ansío vivir,
Digamos, por resumirlo, que quiero ser feliz.


- Héctor de las Llanderas Santana.         

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