miércoles, 20 de mayo de 2015

Eterna Juventud

¡Cuánto has madurado!
Dicen de ti mis más sinceros pensamientos
¡Cuánto has cambiado!
Piensan de ti mis ojos, que no pueden reconocerte.

¡Cuánto te he buscado!
Confiesan por ti, a flor de piel, mis más íntimos sentimientos,
¡Cuánto te he extrañado!
Exclama por ti mi corazón al verte.

¡Pero mira cuánto has crecido!, querida Juventud,
Tú, que fuiste la viva inocencia de mi mirada.
Tú, que a mi alma convertiste en un espejo de gratitud
Y que ahora, cual dama o señora, eres la razón de mi mente ilusionada.

Y pese a todo, quien tuviera tus años
Para afrontar con esperanza el devenir de la marea,
Y dibujar en el cielo, con los dedos, los rebaños
De deseos que aguardan a ser cumplidos, contigo mi Atenea.

Pues eres tú la voz de mis más recónditos deseos,
La cual andaba perdida, cual espejismo de mi mente
Como un lejano y ardiente recuerdo que se escapaba de entre mis dedos
Y cuyo calor conseguía atrapar por momentos para luego escaparse fugazmente.

Pues esta ha sido mi odisea: enfrentarme a la vida sin tu compañía,
Tú, que fuiste la chispa y mecha de una insana inquietud
Que ahora vuelve a recorrer lo más profundo de mi ser cada día,
Sintiéndote, queriéndote y ansiándote, tú, mi eterna juventud. 


- Héctor de las Llanderas Santana.

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