martes, 7 de abril de 2015

Gu bràth


Una tormenta a nuestros hogares amenaza
Con enturbiar la paz y nuestro bienestar,
Con disfrazar nuestros sueños de corazas
Que en vez de proteger, oxidan nuestro respirar.

Una tormenta a nuestros mares ha llegado
Ansiando borrar las huellas que antaño pudimos dar,
Cuan lúgubre estación la que el tiempo nos ha dejado
Que hasta las más humildes flores han aprendido a tronar.

Cuan triste y vacío es el tacto de la injusticia
Cuyo espejismo de esperanza a todos nos quiere abrazar,
Cuya voz plena en su arrogancia una promesa propicia
Queriéndonos el pasado por futuro disfrazar.

No sueñen con desteñir los colores de este mi tartán
Ni pretendan condenar el idioma que anhelo pronunciar,
Como actos de rebeldía, cual gaitas que gritarán,
Sonarán las flores, antes serenas, que ahora ansían tronar.

No me impedirán soñar con “imposibles”
Ni me dictarán cual debe ser la “única verdad”
De arrogancia ya está sufrida mi alma imbatible
Pues lo que tachas de rebeldía mi corazón lo llama libertad.


- Héctor de las Llanderas Santana





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