miércoles, 1 de abril de 2015

A mi corazón necio

En ocasiones el alma se embarca en travesías tormentosas
Donde ilusiones baldías florecen en el fértil campo de la pasión,
Donde una flor es un espejismo de esperanzas borrascosas
Y el timonel de este navío es nuestro intrépido y necio corazón.

Querido y juvenil corazón necio
Que persistes en la idea de marchitar mi felicidad,
Anclándote en imposibles, sin importarte el precio
E impidiéndome mi ansiada y humilde libertad.

Querido y eterno corazón necio
Que enarbolas con tu ansia estandartes del pasado,
Defendiendo con coraje y espíritu recio
Ideales ocasionalmente equivocados.

Pues no soy nadie sin amor y nada soy sin el valor
De poner fin a este dolor que arde en mis entrañas,
No habrá rayo de luz, ni mañanas en mi interior
Mientras no ceses en tu empeño de alzar con tu mano a las montañas.

Querido corazón necio, que de ser feliz eres incapaz,
No temas ser tú mismo y alcanzar tu propia felicidad
Ni caigas en el abismo de renegar de la libertad
De ser feliz por ti mismo y, de hacerlo, llorar en paz.


- Héctor de las Llanderas Santana


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