martes, 8 de octubre de 2013

TÚ Y YO, JUNTOS EN UN PARA SIEMPRE.



En su día naciste como flor carente de espinas
Cual luna llena que brilla en la plena oscuridad,
Como un soplo de aire fresco entre las ruinas
De este mundo escaso de bondad.

Arraigaste cual noble rosa en el desierto de mi alma
Como un suspiro en el páramo de mi mente peregrina
Haciendo de mis lágrimas mares que en calma
Hacen llegar a buen puerto las ilusiones que se imaginan.

Naciste cual verso escrito en un libro sin páginas
Cual puro sueño en una noche eterna
Que lucha eternamente y que a sus miedos domina
Como la luz, que son tus ojos, en esta pétrea caverna.

¡Ay de mí! si no consigo encontrar tu mirada
Mi sol de poniente, mi faro en la travesía,
Que es mi vida, razón de mi alma ilusionada
¡Ay de mi! sin tu sonrisa, de mi existir la alegría.

Hace tiempo te contemplé cual estrella fugaz
En tiempos de amargura y melancolía,
Te pedí un simple sueño: hallar la paz,
Mas no pensé que tu misma me lo darías.

Quiero darte de mis ojos la valentía
Quiero darte de mi alma la paz,
De mis labios los besos, de mi puño la poesía
De mi voz un “para siempre” vivaz.

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