lunes, 4 de febrero de 2013

Sentir, luchar, soñad.


(Solo si uno cree en si mismo, será infinita su voluntad)



Reconozco que andaba perdido
En el susurro de una soledad
Que nunca quiso ser oído
Al gritar: “Sufrir, llorar, callad”

Fui culpable en mi odisea
Y vi la lluvia caer al mar,
Por el río de un ojo que crea
Su propio rumbo hacia un Nunca Jamás.

Pero algo cambió
El sol surgió iluminando mi prisión,
El susurró calló y una voz gritó:
“No hay más muralla que el miedo para un corazón”

Abrí los ojos y me puse a pensar
Que la luna es mi farola,
Que un deseo no deja de brillar
Y que una estrella nunca brilla a solas.

Aunque el negro miedo se haga dueño
Y cree su credo en el verde de mi mirar,
No callaré con un dedo mis sueños
Pues no hay razón que me evite soñar.

Si la voz me tiembla y mis ojos son postales
No malgastaré mis lágrimas en vano,
No seré yo el que escribirá versos sin finales
En donde mi pulso no encuentre a tu mano.

Si un deseo acaricia mi sonrisa
Y me hace imaginarme naufrago sin mar,
Será tu aliento, vivo y fresco como brisa
Lo que hará eterna mi razón para luchar.

Y ahora que todo se viste de esperanza
He de admitir que me dio miedo luchar,
Por no saber hacerle frente a mi confianza
Pues me creía navegante sin marea y sin mar.

Recuerda que una lágrima
Es un libro sin páginas
Cuyo silencio puedes sentir.

Y que aunque el miedo pesa,
Una mirada expresa
Lo que la voz anhela decir






“Sentir, luchar, soñad”

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