sábado, 3 de noviembre de 2012

Tiempos del ayer




Se hace tarde y la noche cubre con su manto
las planicies silenciosas de los montes,
coronando las praderas cuyo encanto
reside en la luz de luna puesta en su horizonte.


Más allá de las montañas donde el eco no conoce voz
se alza erguida una torre que esconde un alma fría
una luz sin luna, un sueño viviente, una alegría feroz
un alma en trance que vaga libremente en su osadía.


Ese sueño erguido busca hacerse dueño
del miedo a confundirse con un monstruo,
es más que una mente con sueños,
mucho más pues
esa mueca en la sombra es mi rostro.


Soy un espirítu libre que sueña con historias de otro tiempo
donde el sol no ocase a los sueños en su anochecer
pues ansía que su honor resista a los vientos
que desde poniente presagian


“Tiempos del ayer”



Habito en la sombra que deja la luna
en el beso dado por última vez
soy un ser, soy persona y a la vez ninguna
viviendo entre suspiros y sonrisas de palidez.

Soy un ser que ama a lo imposible
un don creado por el azar
una carta de amor ilegible
en la botella que nunca llegó a su mar.

Me llaman el demonio del ayer
un frío verso escrito en prosa
un jardín marchito en el Edén
una humilde espina sin rosa.

Mi sueño es la libertad
ser razón en la alegría
más se en mi interior que no hay verdad
que pare al corazón en sus ansias de rebeldía.

Pues sé que algún día llegará la luz a mis dedos
y entre claros de terciopelo enredaré mi alma
mirando a las lunas, razón de mi credo
y la brisa se llevará mi cuerpo a descansar en calma.

Y aunque la tormenta truene en el silencio de la noche
sepas que encontrarás refugio en mi morada
no hay más calor que el fuego de nuestro romance
pues para mí no hay más luz que la presente en tu mirada.

Camina entre la niebla siguiendo el eco de mi voz
respirando el aroma de los besos que dejo en las estrellas
sigue mis pasos entre la noche, no conozcas el adiós
pues mi alma por siglos ha esperado que se crucen nuestras huellas.

Vengo de la noche para abrazarte entre mis manos
recorrer cada parte de tu hermosura
no tengas miedo de lo que cuentan los humanos
el amor que desprenden mis colmillos hasta la muerte curan.

 Mi sed no es de sangre, es de la luz que hay en ti
el calor que desprende tu voz reconforta a mis huesos
por ti no tengo miedo de mostrarme como soy al sonreír
por ti he estado esperando largo tiempo siendo preso.

Preso en la ilusión de agarrar tus manos
y que por tus labios fluya mi ternura,
para mirarte con mis ojos profanos  
que ansiaron no en vano teñir de rojo tu aura.

Ven hacia mis ojos y envuélvete con mi esencia
déjate llevar por la pasión y siente el brillo
emanado de tu corazón cuya paciencia
ansía que tu cuello sienta el roce de mis colmillos.

No espero que lo entiendan ni que lleguen a entender,
solo ansío sentir tu compañía
tocar los dedos que acarician mi rostro en su alegría
y unir nuestros corazones para siempre.




Y dirán



“Son tiempos del ayer”

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