sábado, 29 de septiembre de 2012

Ayer vi llorar al cielo

- Ayer vi llorar al cielo.

Ayer vi llorar al cielo
entre llantos azules de alegría,
riachuelos ansiados con anhelo
por los campos, antes verdes, de hoy en día.

En las verdes coronas el agua moraba
las tímidas gotas de madrugada,
las lágrimas que desde el cielo resbalaban
en los cristales empañados de luciérnagas azuladas.

Ayer vi renacer al cielo,
entre vientos cargados de aura fresca,
recordando aquellos tiempos con recelo
donde pasábase el tiempo entre sonrisas pintorescas.

En las aceras cascadas sonaban
dibujando ríos en nuestras calles,
en las praderas las nubes vagaban
tiñendo de esperanza nuestros valles.

El campo arenoso ha renacido
más las flores surgen entre las dunas,
los estanques han crecido
y en ellos brilla lustrosa la luna.

Ansiada lluvia que colmas de alegrías nuestros montes
que llegas como regalo del cielo
mezclando en tu odisea mares y horizontes
y abrazando campos con tu velo.

Ayer me acordé de mi abuelo,
quien me decía “todo se andará”
Al contemplar un grupo de gotas que se creía riachuelo
con el sueño y la esperanza de que a la mar arribará.

Llegarán las nubes a las montañas,
y de pureza se teñirá el ambiente,
tocará mi puerta el frío de mañana
y tras él una humilde llovizna adolescente.

Esta postal me ha enamorado,
y no es por frío el temblor de mis manos
será la azul corona en los pinares reflejados
o el viento apabullante que acaricia a los paisanos.

Suena el campaneo de mis dientes
que tiritan como gotas de tormenta,
tronando como mares bruscamente
cual vendaval entre calles somnolientas.

Nacen risas juveniles en sonrisas maduradas
y de sueños infantiles se viste el mundo,
reflejándose de nuevo el sol en las miradas
que contemplan andares de corazones vagabundos.

Habla el noble viento de poniente
que trae consigo mares celestiales,
dando vida a ríos y a corrientes
cual serpientes que vagan por nuestros lares.

Hoy bebemos agua fresca, testigo de mil andares,
hoy se baña la patria nuestra y no es por gracia de los mares,
los niños plagan las calles, las flores visten los valles
y los sueños vagan libres en cuadros pintados sin detalles.

Ayer llovieron los ríos que hoy bañan nuestros sueños,
ayer nacieron las rosas que hoy marcan nuestros amores,
ayer vi disfrutar tanto a padres como a pequeños,
ayer vi llorar al cielo de alegría en nuestros lares.

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