martes, 7 de agosto de 2012

Humilde pensador, eterno soñador.


Hay noches en las que mi alma inerte
Anhela el calor de la luz del ocaso
Pues recuerdo la fuerza que el destino o la suerte
Puso a mis pies para formar las huellas de mis pasos.

Hay noches en las que no encuentro estrellas
Pues han marchado más allá de los montes
Y siento la luz que se esconde como centella,
Abriéndose paso sin rumbo y sin horizonte.

La luz se apaga y surge el fuego en mi interior,
El sol se marcha pero vuelve a latir mi corazón,
Tengo el alma prendida en coraje y en valor,
Tengo la mente perdida entre lágrimas de emoción.

Siento el latir incesante de mi corazón
Como el lobo aullante ante su luna,
Como un vagón errante en la estación
Que aguarda expectante su fortuna.

Quiero ser el sol de mis historias,
Y alumbrar los trazos del camino,
Para así llenar de alegrías mis memorias
Para así escribir yo mismo mi destino.

Por suerte y por desgracia soy mi propio enemigo
Pues persigo hacerme fuerte a cada instante
Más no hinco la rodilla si la suerte no está conmigo
Y escribo a pequeños trazos la leyenda de un gigante.

Y este soy yo,
Humilde pensador
Eterno soñador.
Un alma alegre y cándida
Coqueta y soñadora,
Valiente y luchadora,
Aventurera y decidida.

Soy un sueño en las pestañas,
Un adiós impronunciable
Que se resiste a ser cantado,
Y sueña con ser nombrado
Entre ecos de montañas,
Pues este soy yo
Una meta inquebrantable.

No hay temor de mirar al sol si es pura la mirada,
No hay razón para el temor más no es eterno lo malvado
No hay porque dejar de buscar la pasión olvidada
Que quedó durmiente entre los sueños que atrás habías dejado.

Dame alas para volar y tendré el mundo ante mí,
Dame un sueño para luchar y siempre seré feliz
Dame tiempo para soñar y juro cumpliré mis sueños
Denme una voz para expresar y el mundo se me hará pequeño.


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