viernes, 13 de abril de 2012

El Pizzero



Ohh Telepizzero,
Que inundas nuestras calles como lluvias en febrero,
Que acaricias el acelerador con esmero
Y cuyo cuentakilometros no conoce el cero.

El Telepizzero,
Un ser raudo y envalentonado,
Que cruza las calles como olas en mares picados
Y que llega al destino sin haber pestañeado.

Que gran guerrero,
Que lucha contra la hambruna a base de queso y aceitunas,
Que alimentas al mundo con espárragos del carretillero,
Y con jamón, atún y tomate, tus pizzas como ninguna.

Ohh Telepizzero,
Que realizas tu trabajo hasta el catorce de febrero,
Que entregas las pizzas en tu trabajo con ilusión,
¡CABRÓN! Deja de rallarme el coche, no tienes corazón.

Motorista sin fronteras,
Que entregas pizzas por doquier en tu vespino,
Que superas la barrera del sonido en tu destino,
Y que cansino suenas, como rebaños de ovejas en las praderas.

El mismo jinete fantasma eres,
Pues quemas el asfalto en tus menesteres,
Hábil trapecista resultas en los atascos,
Y fiel a tus colores ni en la cama te quitas el casco.

Cuidado que viene, se le escucha desde lejos,
Cruzarte con el da más mala suerte que romper un espejo,
Va como una estrella fugaz cargada de deseos,
Como el deseo de que no se acerque cuando aparecer lo veo.

Histórico motero, que fundes los radares con motos de licencia,
Que naciste pisando el acelerador dejándote atrás la paciencia,
Cuyos ojos alcanzan horizontes en tu búsqueda del tesoro,
Que pese a tener vista de lince eres daltónico en los semáforos,

Curioso individuo, que te crees el rey de la carretera,
Que recorrerías el mismo infierno si por ti fuera,
Con tal de llenar de color verde tu cartera,
Conduces por las calles aun teniendo ceguera.

Y es que estando ciego te las conoces de memoria,
Y cruzo los dedos para no cruzar nuestras trayectorias,
Y es que siempre me pregunto lo mismo cada día,
¿Por qué te habrán dado ese carnet en aquella lotería?

Gran Telepizzero que corres como un formula uno,
Pues  al igual que tu sangre llevas el mono rojo de Ferrari,
Y circulas a velocidades insospechables, siempre tan inoportuno,
Que te desplazas entre el trafico como si se tratase de un safari.

Moderno caballero, que conduces mientras envías mensajes a tu “cari”,
Sorteando por habilidad o por suerte a los peatones,
Conocido eres en la calle con muy diversas opiniones,
Pues es fácil reconocerte, cuando cantas el “torito guapo del fary”

Ohh Telepizzero que nos acompañas en cada uno de nuestros andares,
Que apareces de repente en todos los lugares,
Que me ahorras el tener que recorrer mil calles por una pizza,
Y que me entregas el pedido con dulzura y a toda prisa.

Ohh compañero de fatigas que sacias mi apetito,
Que luchas contra viento y marea con esmero,
Para hacerme llegar con seguridad lo escrito,
Es por eso que hoy digo: “Larga vida al telepizzero”

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