viernes, 2 de marzo de 2012

Hoy te doy las gracias



Han pasado ya miles de lunas
Desde aquella noche cuando tu ojos vi
Fuiste tú mi diosa fortuna
Y preparabas el mundo para mi.

Me enseñaste el valor verdadero
Que tienen las palabras cuando se es sincero
Aprendiendo a ser un caballero
Con rosas por espadas y por escudo un te quiero.

Fuiste tú mi color de la suerte
Mi sol cada tarde en el ocaso
A pesar de todas esas veces
En que sin pensarlo borraba tus trazos.

Fuiste la luz
Que borraba mis miedos en las noches oscuras
Eras tú
Quien cuidaba de mi alma y la libraba de ataduras.

Hoy te doy las gracias por lo que hiciste
En mi interior viste siempre bondad
Sin el apoyo que siempre me diste
Nunca habría sido lo que soy de verdad.

Hoy te doy las gracias por tu sonrisa
Pues fue la brisa en mis trayectos
Tú que todo lo entendías, pitonisa,
Me hiciste averiguar que era lo correcto.

Y en estas noches pienso,
¿Que sería de mi sin tus consejos?
Que propagaste como el incienso
En este corazón viejo.

Pues sin ti yo no sería
Más que un delirio de mi mente
Y siempre tengo presente
Que sin cariño la flor se marchitaría.

Fue la luz del sol de tu cariño
Quien abrió puertas a mi vida
Me enseñaste a ser un hombre desde niño
Y por ti supe que hay que buscar las alegrías escondidas.

Gracias, pues sin tus lecciones no sería nada
Gracias, pues siempre tengo en cuenta todo tu apoyo
Gracias, pues fuiste el impulso en mi escalada
Gracias, pues para mi eres como el agua para el arroyo.

Gracias mamá, pues por ti soy esto
Y detesto no haberlo apreciado en el pasado
Es por eso que te escribo dando gracias por lo dado
Y por toda una vida que nos queda, doy gracias con este gesto.

Hoy te doy las gracias por haber dado a luz un niño
Que entre tus brazos cogiste y llamaste Héctor
Que educaste y corregiste con gran cariño
Y que tus pasos ha seguido en lo correcto.




(Este poema va dedicado a una gran persona, un alma que lucha en vela por los que quiere, una estrella que ilumina las noches oscuras con su cariño y que aconseja en cada momento con su sabiduría, para mi la persona más grande que existe, pues ella viste mis días con su sonrisa y me enseño a sonreír cuando la felicidad se esconde y a perseguirla allá donde vaya pues no habrá monte que la oculte, y no habrá raya que delimite mis pasos en la conquista de mis sueños, pues ella me enseñó a ser el dueño de mi mismo aunque sean metas inalcanzables, me enseñó a querer y a tener en cada instante una sonrisa imborrable.)

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