miércoles, 8 de febrero de 2012

Una canción en vela, por amor.


El viento acarició las montañas
Y entre los bosques susurraba
Mecía el mar con dulzura cada mañana
Creando olas que ante la vista se alzaban

Llenaba los pulmones de aire fresco
Y el lienzo dio color a la razón de las ilusiones
Se fue instalando un paisaje pintoresco
Se notaba en nuestras miradas un cruce de corazones

Como acordes de guitarra temblaban mis latidos
Y el cielo decidió cegarme con el destello de la aurora
Sin sentidos fui caminante que avanzaba desprevenido
Y un deseo cogió fuerza como el fuego entre la pólvora

Alzaré mi mirada a la eternidad
Pues en ella tus brazos quiero encontrar
Buscaré en silencio la felicidad
Para que en caso de ser un sueño, no despertar

No es mi voz quien se pronuncia
Es la voluntad de mi interior
Que quiso ser libre en la penumbra
Libre en el amplio mar del amor

Pues nada ensordece mis oídos
Cuando es tu voz quien me llama
Viva está la llama de mis latidos
Y se de sobra que el corazón algo trama

Pues no hay día en que no sonría
Al ver el sol en el castaño bosque
No puedo dejar de mirar quien lo diría
A la luz de la velas cada noche

Pues los ríos que cruzan mi cuerpo
Llegaran a buen puerto en el mar
Los suspiros se quedarán en tierra
Y los lamentos no volverán a sonar

Las ramas del bosque se unirán en una caricia
Y la luna en el ocaso abrazará al sol
En un eclipse ambos formaran una sonrisa
Que hoy en día sigue vigente en el amor

Hoy no brilla el sol en el cielo
En la noche ya no encontrarás la luna
Como enamorados huyeron juntos con anhelo
Tras el primer beso buscaron juntos la fortuna
O quizás fue el deseo de romper el velo
Rompiendo con un beso dicha hambruna

LLoraba cada noche la luna en su almohada
Ahora entre sus estrellas se encuentra el sol
Nunca se vio tal pareja enamorada
De esas donde no existe el adiós

El sol quiso verla de madrugada
Rayando el oscuro cielo con amor
A veces se ve la luna por la mañana
Solo porque la luna persigue al sol

Sabe bien el sol que nada es imposible
Aunque todo pinte negro en el principio
Nunca retrocedió su voz en lo previsible
Tras sus rayos hubo luz en el precipicio

A veces cuando el alma vuela
Nada es imposible ante el deseo del interior
A la luna hoy el sol canta... una canción en vela, por amor.

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