lunes, 12 de diciembre de 2011

Gritos de Libertad




Érase una vez un sueño que a base de acero fue forjado,
Una leyenda viva que entre los muertos ha perdurado,
Una página en blanco donde el valor dio alas a la mente,
Un recuerdo imborrable que perdura eternamente.

“Hace mucho tiempo en un lugar que no es necesario contar”,
Vivía un noble pueblo que no estaba dispuesto a llorar
Ante las pretensiones de un vecino extraño…
Un pueblo que no cedía al destino por afilado que este fuera,
Que forjó de una ilusión una leyenda…
Como en invierno el valor que guarda la llegada de la primavera.

Érase una vez un grito, aclamado por los ecos de un sentimiento,
Fueron las ganas de proclamarse invicto al destino,
Lo que llevó al grito a convertirse en tormenta con el viento,
Fue la eterna angustia de ver a su vecino en el incendio de sí mismo,
Fue la soledad, la indiferencia de no querer escribir con lágrimas su historia,
Hoy al mirar al pasado pienso: "Dichosos fueron los años que forjaron su memoria".

Y miro a la distancia cuando quiero hablar de dolor,
Un pueblo que en su lecho de muerte guardaba su honor,
No fue el acero forjado en sus espadas el coraje de su interior,
Fue cada mirada desnuda forjada en el edén de su valor.

Cada mirada, cada persona, cada combate en la penumbra se honra,
Cada palabra, cada quejido forma parte del deseo imparable de vivir,
Cada sueño da riendas a una imaginación como espadas en la batalla,
Cada ilusión brilla en el silencio y pienso ahora: “Qué poco cuesta ser feliz”.

No fueron pocos los rechazos de la condena impuesta por un señor,
Y fueron muchos los levantamientos que a sus espaldas portaban un destino,
La libertad se palpaba en el ambiente,
Mientras en la batalla mostraron la fiereza de su valor,
Y en todos los corazones estaba presente,
El pensamiento de ser ellos mismos los propios trazos de su camino.

El coraje, la fuerza y la ilusión de presenciar un mañana, buscaba hacerse realidad,
Las palabras se tiñeron de rojo mientras al unísono gritaban: ¡LIBERTAD!

Y aunque de aquel día no queda nada más que un recuerdo negro,
Siguen resonando los cánticos en cada uno de nuestros corazones,
Donde la voz calla, la mente y el corazón gritan sus razones,
En post de un futuro mejor que se propaga por la noche como el fuego.

El ruego se transformó en grito,
E invicto perduraba el deseo del interior,
La leyenda se convirtió en hito,
Y el hombre se creó a sí mismo a partir de su propia voz…

En este caso fue el pueblo cántabro quien no dio paz a la tiranía,
Pero muchos fueron los llantos del mundo cuando el viento sangre traía,         
Ahora es solo un recuerdo pero está escrito con verdades, aquel pueblo no se rindió jamás
No se conocían de nada, pero se unieron gritándole al paso del tiempo: “LIBERTAD”.

Bandera del pueblo cántabro 

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