lunes, 13 de diciembre de 2010

Romance.


Pasan los días, las horas, los minutos…
Uno se da cuenta de que para enamorarse basta un segundo,
Pasan los días, las horas, los minutos… y ellos sumidos en un profundo amor,
Cuando uno siente las cosquillas de la pasión, vuela y conoce el cariño absoluto.

Él es una gota de agua más y ella es el inmenso océano,
Él es un soplo de aire y ella es el viento que sopla en las montañas,
Él es el sol que aparece cada día y brilla su alegría como una tarde de verano,
Ella es la luna que persigue su sonrisa e ilumina su vida todas las mañanas.

Él era el culpable de los sueños que tenía, ella era su diosa, musa de sus melodías,
Él no era inocente en el juego de sentir, ella era la humilde dueña de su corazón,
Él no era el muchacho que él siempre quiso ser, ella era su luna y su amor el anochecer,
Él era testigo de su propio corazón, pues lo que sentía era en parte arte y en parte amor.

Ella dibujaba noche y día su sonrisa en la ventana, la besaba y volaba en sus sueños,
Él se desvivía por ella, perseguía los momentos de su compañía y se sentía feliz,
Ella se esforzaba por mostrarle una vida única y hermosa, quería hacerle sonreír,
Él volaba en las nubes creadas de la pasión, ella era la sonrisa de su corazón risueño.

Pasan los días, las horas, los minutos…
Uno se da cuenta de que para enamorarse basta un segundo,
Pasan los días, las horas, los minutos… y ellos sumidos en un profundo amor,
Cuando uno siente las cosquillas de la pasión, vuela y conoce el cariño absoluto.

Ella sufría cada día si él no estaba, él se moría cuando ella no le abrazaba,
Ella cantaba de alegría por su amor, él componía versos dedicados a su corazón,
Ella volaba entre los besos que él le daba, él suspiraba cada día por su amada,
Ella quería un mundo entero a su lado, él quería dárselo en san Valentín como regalo.

A veces el amor te da motivos para sonreír cuando estás perdido,
A veces la pasión te hace feliz sin ningún motivo,
A veces las palabras valen cuando el sentimiento es sencillo,
A veces dos vidas se unen bajo el velo de dos anillos.

Cuando el destino se decide a dar el paso eres el títere de tu propia felicidad,
Cuando la vida te sonríe no eres consciente de que lo que respiras es realidad,
Un amor sincero, a veces revive un corazón de hielo, se derrite con el fuego de los besos,
El más fuerte también siente y bajo ese escudo se guarda un corazón escrito en versos.

Pasan los días, las horas, los minutos…
Uno se da cuenta de que para enamorarse basta un segundo,
Pasan los días, las horas, los minutos… y ellos sumidos en un profundo amor,
Cuando uno siente las cosquillas de la pasión, vuela...

Y es entonces... cuando al suspirar nota lo que siente.

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