jueves, 9 de diciembre de 2010

Nunca más.

Ya no hace falta que sufras más,
Batallas donde las manos se ensucian,
Ya no hace falta que soporte a un Judas,
Borracho de cobardía y esas noches de injusticias.

No hace falta que manches de rojo,
El hermoso blanco de tus ojos,
Ese espejo del alma que alumbra,
Esa mirada pura en la penumbra.

No hace falta que llores en vano,
Por un hombre cruel, y un tanto villano,
Por pasiones ciegas de verano,
Por maltratos a manos de un hombre.

No sufras los tormentos de un hombre sin nombre,
No sufras las pesadillas ocasionadas por él,
No permitas que se cierre tu corazón y que le sea fiel,
No te hundas por un ego moribundo, no permitas que te atolondre.

Desata ese huracán de tu interior,
Demuestra que en tu corazón hay valor,
Rebélate y estalla en forma de tormenta,
Que sepa él que de nada le sirve que mienta.

Nunca más permitas que tu corazón se encoja,
Nunca más derrames lágrimas por un “te quiero” mentiroso,
Nunca más dejes que él sea quien tus sueños escoja,
Nunca más dejes tu destino en un individuo indecoroso.

Nunca más permitas que ponga su mano encima de ti,
Nunca más permitas que su ego impida que seas feliz,
Nunca más te embarques en un barco sin destino y sin salida,
Nunca más dejes en sus manos el camino de tu vida.

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