lunes, 20 de diciembre de 2010

No soy yo, eres tú.

No soy yo el enamorado,
Eres tú la inspiración,
No soy yo el desesperado,
Eres tú mi sensación,
No soy yo el que escribe versos,
Eres tú que la dueña de mis besos.
No soy el que ha cambiado,
Pues eres para mí como el aire, pu pasión.

Como una rosa creciste entre las flores de mi mente,
Me enseñaste a ser feliz en todos nuestros momentos,
A sonreír sin motivos, a tener razones para vivir eternamente,
Me enseñaste el lado bueno de los sentimientos.

Me enseñaste apreciarte con los ojos cerrados,
Me ensañaste a volar sin despegar los brazos,
Me enseñaste que la vida de vez en cuando te da regalos,
Me enseñaste que el cielo se encontraba en tus abrazos.

Me enseñaste a soñar como sueñan mis sentimientos eternamente,
Me enseñaste a pensar como lo hace cada resquicio de mi mente,
Me enseñaste a bailar el baile de tus caderas sin freno,
Me enseñaste que la vida puede tener su lado bueno.

Piso los fuegos de mis temores, salto el balcón de mis miedos,
Fui culpable por sufrir, no habían motivos para seguir,
La culpable fue mi mente, por decirme eternamente, quiérela que es para ti.

No quise contarte el cuento del amor y sus sentimientos,
No quise adornar mis pensamientos, con te quieros y lamentos,
Nunca quise escribir canciones a la estrella del amor,
Nunca quise darles bellas flores a la más bella flor.

Nunca quiero decir lo que digo,
Nunca acierto con lo pensamientos,
Nunca acierto cuando un pensamiento sigo,
"Nunca más a los sentimientos".

Se mueve en forma de latidos mi cuerpo al verte sonreír,
Se inventan canciones de amor mi mente cuando te veo feliz,
Que no soy culpable del sentimiento que hay dentro de mí,
Que no pienso callar los versos que hay y los que están por venir.

Que yo soy el camino y tú eres la travesía,
Que yo soy la locura, y tú la razón de mi alegría,
Que yo soy el último aliento y tú eres el último beso,
Que yo soy el poeta y tú la musa de mis versos.

No soy yo el enamorado, eres tu mi inspiración.

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