viernes, 3 de diciembre de 2010

Estrella.


Y ella se llamaba Estrella, bella como una flor, sus ojos eran mis dueños,
y ella era la estrella que alumbraba mis noches y cuidaba de mis sueños.
Ella… sus ilusiones en mi interior dejaban huella…
Ella… doncella de mis versos,  unos versos dedicados a una Estrella.

Ella… que tenía unos ojos azules rasgados tocados por la inspiración,
Ella… cuyos ojos eran versos cantados en una canción de amor.
Ella… que tenía unos ojos inmensos, claros como el mar, llenos de pasión,
Ella… cuyos ojos rozaba mi alma con cada mirada y perturbaba mi interior.

Ella… que tenia por boca una media luna y unos dientes de perlas,
Ella… cuyos besos que daban sus labios eran el regalo perfecto,
Ella… cuya sonrisa deslumbraba al sol de mediodía, brilla solo por verla,
Ella… cuyos labios eran las nubes del cielo y su sonrisa el único trayecto.

Y ella surgió de la nada y un buen día se me apareció,
Sin quererlo ni buscarlo, aquella tarde todo sucedió,
Sus ojos me miraron, los míos la siguieron,
Hubo un pensamiento mutuo, ambos nos dijimos “te quiero”,
Sin pensarlo me enamoré sin motivo, y sin agua en el vaso,
Sin pensarlo ella me encontró irresistible y la encontré yo… entre mis brazos.

Ella… ¿quien diría que esto iba pasar?
Ella… y yo, yo… y ella, que bella situación,
Ella… era los pensamientos, y yo el acto de pensar,
Ella y yo… dos miradas encontradas de frente, dos miradas unidas por la pasión.


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