martes, 26 de octubre de 2010

Amor y suerte.


Aquellos ojos marrones al oído suspiros me susurraban,
Aquellos ojos bellos cantaban canciones de amor con solo una mirada,
Quien pudiera ver mas allá de aquellos ojos… esos misterios que guardaban,
Esas lunas de miel sin besos, esos poetas tuertos del club “bajo del puerto”,
De esos que escriben versos románticos a su dulce enamorada.
Tus miradas expresan poesía tanto en verso como en prosa,
Poco a poco la rosa crece y florece mientras muchos la quieren ver,
Esas dos estrellas fugaces marcan el destino de los marineros al anochecer,
Y al amanecer se piensa en las luciérnagas que directa e insinuantes ante una foto posan.
Un destello del cielo en un tapiz bañado por su aliento,
Un baño de estrellas que luchan por volar en contra del viento,
Un medio litro de tequila en un vaso polvoriento que es tomado
Por un poeta sediento de amor, cariño y sentimiento.
Un te quiero solitario en carta, en un buzón oxidado,
Una bella mezcolanza escrita a base de alcohol y aguafuerte,
Como mucho se entenderán las palabras amor y suerte.
Suerte de contemplar una mirada que no se encuentra en cualquier lado.

3 comentarios:

Francisco Javier dijo...

¡Qué bueno Héctor! La verdad es que tienes un talento especial para la poesía. Me ha encantado este poema. De hecho me recuerda a Bécquer, cito:

XII
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las hurís del Profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera.
Entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del océano,
y el laurel de los poetas.

--------------------------------------------------------------------------------


Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve a través de las perlas.
Y sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean.
Pues no lo creas.
Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.

--------------------------------------------------------------------------------


Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta,
que en el estío convida
a apagar la sed en ella.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean.
Pues no lo creas.
Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

--------------------------------------------------------------------------------

La forma que tienes de poetizar los ojos es genial. De hecho, el verso siguiente, cito:
"De esos que escriben versos románticos a su dulce enamorada". Me recuerda a Gracialiano Afonso con su poema El beso de Abibina.

Un abrazo

Héctor de las Llanderas Santana dijo...

Muchisimas gracias Javito, la verdad es que es un honor para mi que te parezcan vistosas y buenas estas composiciones, es un hobbie que me relaja bastante y que quise dar a conocer por aquí.

Me alegro de que te haya recordado a Bécquer, la verdad es que la mirada es para mi lo más hermoso que puede haber en la persona de la cual tienes sentimientos, además de su sonrisa claro está.

Me alegro de que te haya gustado y espero que te gusten los próximos poemas que voy a poner.

Muchísimas gracias de nuevo, un abrazo.

Francisco Javier dijo...

De nada compi. Dicen que los ojos son el espejo del alma.

Abrazos