martes, 24 de enero de 2017

Aprende a vivir


Cuentan los profetas que el futuro es incierto
y que por soñar te imponen sanción,
que el valiente no es más que un joven travieso
que en busca de un beso pierde el corazón.

Hay quien dice que el futuro es un telediario,
un horizonte lejano donde el “porvenir”
es palabra vetada por los diccionarios
pues es necesario “que aprendas a vivir”.

Falsas enseñanzas de mente sombría,
más cerradas que el cielo al anochecer,
más erradas que el trazo de mi caligrafía
al perder la alegría que envuelve a mi ser.

Hay quien vive de okupa en las ilusiones
sin perder ni un suspiro con el alquiler,
sin verter ni una lágrima por las decepciones
causa de pasiones que han visto caer.

Por ello, aprende a vivir sin cajones cerrados,
no encierres la esperanza en un oscuro rincón,
no entierres para siempre los sueños preciados
y rompe los candados para el corazón.

Pues si me escuchas al fin, te pediré ser un necio,
que intentes callar a la diosa razón,
que oses avivar a tu corazón recio
y que jamás pongas precio a la ilusión.


Héctor de las Llanderas Santana

jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Qué será de los sueños?

¿Qué será de los sueños?, marchitos en jardines yermos de esperanzas
¿no queda nadie que los llore y de cobijo a su valor?
¿qué será de los sueños?, apresados en el corazón y sin fianza,
suspirando en cada latido como un poema sin lector.

¿Qué será del futuro si se renuncia al soñar?
convirtiéndonos en cuerpos esclavizados,
¿qué será del valor si en la penumbra se renuncia a luchar?
poco más que un espejismo del pasado.

¿Qué será de la mente privada del deseo de avanzar?
como un pez en su pecera, cual navegante sin mar
¿qué será de la mente cerrada que con el miedo se quiere aliar?
ignorante caminante que con ojos ausentes intenta caminar.

¿Qué será de la vida sin valor? Actor irremplazable en esta novela de suspense
¿qué será de la vida sin amor? Mas sin él no hay nada que al existir compense.
¿pues qué será del vivir sin la esperanza? Fiel compañera y gran amiga
sorda de amenazas, muda de inmundicias y del valor hija pródiga.

Resumiendo…

¿Qué será de la luz sin ojos abiertos que contemplen su belleza

y caigan, enamorados, en la tentación de ser feliz? 

domingo, 4 de octubre de 2015

Dulce mía

Dulce mía,
cuya mirada me atrapó sin resistencia,
embarcándome en un mundo de fantasía
sin dioses ni mitos, solo amor en su inocencia,
heme aquí para decirte que daría
mi vida por ver eterna en tu sonrisa a la inocencia.

Más no es cosa de magia ni de ciencia,
lo que en mi interior aguarda a ser contado.
dichosa sea la espera y  bendita la paciencia,
compañera de batalla de cualquier enamorado
que ansía de su amada la presencia
e implora ver sus sueños alcanzados.

Pues imploro ver los tuyos realizados,
y colmarme con la paz de tu voz, que es mi brisa,
eterna tregua para este humilde soldado
que batalla día y noche, cual alma insumisa
por volver a ver tu rostro sosegado
y sentir de nuevo el calor de tu sonrisa.

Dulce mía,
heme aquí para decirte lo que siento
pues rezo día y noche a la razón de mi alegría,
que eres tú doncella mía, mi quinto elemento,
mi resguardo de esperanza en la agonía
y mi estrella en el ocaso turbulento.

Pues he aquí mi juramento
por Dios que es nuestro amor
por mi patria que es tu cuerpo.

Pues he aquí mi juramento,
por mi alma que eres vos
por mi corazón que es el vuestro.

Dulce mía,
juro acompañarte en el camino
afín de convertirme en tu alegría
y envolvernos de un amor divino,
pues qué más hacer podría
si eres juez y causa de mi destino.

Un destino escrito con amor en poesía
una historia creada con cariño y sentimiento
donde dos corazones se encuentran por la osadía
de una suerte que a ambos dejó sin argumento
dando el silencio paso a una tenue rebeldía
que con el tiempo fue forjando un profundo encantamiento.

Pues he aquí mi juramento,
me entrego a la vida que eres tú
me entrego a ti en agradecimiento.

Por dotar de tu presencia a mi alma
por permitir de mí el renacimiento.

Pues he aquí mi juramento,
un regalo de tu humilde caballero,
por tinta escrito en sentimiento,
por amén… un profundo te quiero.

Héctor de las Llanderas Santana






jueves, 17 de septiembre de 2015

Lo confieso.

Hoy vengo a decirte que he pecado
Que a mi mente he dejado por las pasiones embaucarse,
Que he corrompido mi alma con un fuego que ha incendiado
Mi vida para siempre y que de mil nombres suele llamarse.

Hoy vengo a decirte que he cambiado,
Que ya no soy aquel niño que soñaba despierto,
Pues un monstruo oculto en mi interior ha despertado
Destruyendo lo que pretendí ser y mostrando lo que realmente es cierto.

Pues si por decir quedase satisfecho, habría de confesar un sentimiento
En el que mi alma se eclipsa y mi respiración aguarda cual preso enjaulado,
A la espera de escuchar el eco de una confesión gritada a los cuatro vientos
Que suspirando exclama: “Lo confieso, estoy enamorado”.

Repitiendo, lo confieso, la pasión me ha conquistado
Y he dejado a mi alma rendirse ante la ilusión y el desenfreno,
Reinando en mi interior la fantasía propia de un corazón lleno
De valentía y que exclama: “Lo confieso, estoy enamorado”.

Es la verdad, he pecado, pues largo tiempo he mantenido prisionero
Un sentimiento que ahora en paz respira libre de cuartel,
Que vive libre de reglas y que se expone más allá del papel
Convirtiendo la fantasía en un cuento de amor verdadero.

Pues he cambiado y lo confieso,

Te quiero.

viernes, 14 de agosto de 2015

Me niego


Me niego a dejarme una sola palabra, perdida
Y olvidada en un mar de lágrimas, mi amor.
Huérfana de un padre Coraje y de una madre Ilusión
Que, ausentes y a la deriva, vagabundean en callejones sin salida.
Quedándome melancólico, perdido y buscando la senda de una vida anterior
Que, lejos de ser perfecta, latía viva en una humilde y mágica perfección.

Me niego a dejarme atrás una sola caricia, pretendida
Y desterrada por una mente errante en el devenir, que confiesa,
Siendo temerosa ante el turbio destino presente en el futuro,
Que anhela volver a ser el capitán de su barco, de su alma y de su vida,
Siendo tú la cura milagrosa de las heridas y mi eterna promesa,
A la cual prometí, sin dudarlo siquiera, que viviría por dar luz a este mundo oscuro.

Ya lo he dicho, “me niego”, pues estoy harto de pretender y no ser
Creando en mi mente espejismos, sueños y pesadillas, entre el mañana y el ayer,
Sin dejarme apreciar quien soy, cegándome en quien quiero ser,
En vez de soltar amarras, respirar aire fresco y al fin en mi poder creer.

Digamos, en otras palabras, que ansío vivir,
Digamos, por resumirlo, que quiero ser feliz.


- Héctor de las Llanderas Santana.